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12 agosto, 2017

Movilidad articular y envejecimiento tisular.

En mis últimas vacaciones no me pude resistir a fotografiar a una joven que esperaba su próximo vuelo en el aeropuerto de Dubai con una flexión y rotación interna máxima de rodillas. ¿Vaya postura para machacarse los meniscos, no?

Pues no. Los tejidos son tan versátiles que están concebidos para soportar grandes fuerzas de tracción, compresión, torsión… (preferiblemente de forma alternante, eso sí) pero es precisamente cuando perdemos la capacidad de llegar a nuestros rangos articulares extremos, cuando provocamos que esos tejidos empiecen a perder sus capacidades y que la musculatura empiece a atrofiarse y a acortarse.

En concreto la postura de cuclillas es muy utilizada como postura de descanso en diferentes culturas, hecho que contribuye determinantemente a que sus ancianos lleguen a esas edades con una gran agilidad y flexibilidad.

Pero en el «primer mundo» nos hacemos «adultos» y empezamos a pasar horas y horas sentados en cómodas (o incómodas) sillas, dejamos de correr de forma esporádica, dejamos de trepar, saltar, jugar en el suelo… y nos volvemos viejos a los 40 años.

Old man squatting on steps; Market at Menghum, Menghai District, Xishuangbanna Region, Yunnan, China

Anciano chino en postura de descanso.

Distintas culturas en postura de descanso.

Anciano africano trabajando en cuclillas.

 

Así que ya sabes, no seas un viejo prematuro y corre, trepa, salta, tírate al suelo y anda descalzo.