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3 septiembre, 2017

¿Mienten las resonancias?

Hernia L4-L5. Resonancia.

Muchos pacientes con dolores lumbares nos visitan con el informe de una resonancia magnética que se hicieron hace años y que llevan grabado a fuego en su cabeza.

La resonancia magnética es un recurso magnífico para el diagnóstico de numerosas patologías pero tiene sus inconvenientes.

Por un lado no son infalibles, ya que no son sensibles a todas las alteraciones (pequeñas lesiones pueden no aparecer en las imágenes, no pueden valorar la función dinámica de un músculo o articulación, etc.)  y además la interpretación de los resultados puede variar de un examinador a otro.

Un estudio de J. Spine de 2017, «Variability in diagnostic error rates of 10 MRI centers performing lumbar spine MRI examinations on the same patient within a 3-week period», (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27867079), recoge la gran variabilidad que puede existir en la interpretación de los hallazgos descritos en los informes de diferentes resonancias realizadas a un mismo paciente.

Por otro lado, hay que ser muy cuidadoso con cómo se le transmite al paciente la información que arroja dicha prueba y con cómo el paciente gestiona esa información. De cómo se realice este proceso puede depender el éxito del tratamiento.

Un estudio realizado por W. Brinjikji et al. de 2015, «Systematic literature review of imaging features of spinal degeneration in asymptomatic populations», (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25430861), concluyó que los estudios de imagen revelan cambios degenerativos en la columna en un gran porcentaje de individuos asintomáticos y son inherentes al proceso natural de envejecimiento.

Resonancia engañosa

¿ES ENGAÑOSA TU RESONANCIA? Si tomas gente sin dolor de espalda y les realizas un escáner o resonancia, obtienes resultados sorprendentes. Porcentaje de gente con «degeneración discal»: 37% de 20-30 años; 80% de 50-60 años; 96% de 80-90 años. Porcentaje de gente con «protusión discal»: 30% de 20-30 años; 60% de 50-60 años; 84% de 80-90 años. Según estos resultados, se deduce que algunos de esos cambios son parte normal del proceso de envejecimiento. Si tu resonancia dice algo que da miedo, no te asustes. ¡Llama a un fisioterapeuta! Podemos hacer que te muevas otra vez.» www.getpt1st.com.

 

La mayoría de los síntomas actuales que presentan estos pacientes con dolor lumbar no están causados por las lesiones descritas en su resonancia. La falta de control motor activa los receptores de peligro de los tejidos y es entonces cuando aparece el dolor.

He aquí el principal problema de las resonancias. Hay que evitar dar mensajes catastrofistas del tipo: «tus músculos son débiles», «tienes los tejidos degenerados», «tus vértebras necesitan ser recolocadas», «el disco se sale de su sitio», «tienes la columna de un hombre de 80 años»... Los pacientes al recibir esta información pueden desarrollar kinesofobia (miedo al movimiento) y hacer que el problema vaya cada vez a peor.

Por el contrario, hay que hacerles entender que:

-el dolor de espalda es muy común.

la presencia de ese dolor no significa necesariamente que haya una lesión.

-por supuesto puede existir una lesión, pero tiene que confiar en que mejorará.

-la espalda es una estructura fuerte y adaptable que no necesita protección.

-la espalda está diseñada para doblarse, girar y soportar grandes y diferentes cargas.

Hay que conseguir su adhesión al tratamiento convenciéndoles de que, para el éxito del mismo, deben implicarse en el proceso de curación volviéndose un elemento activo; comprometiéndose a la realización del protocolo de ejercicios indicado y evitando los factores que hayan podido incidir como mecanismos lesionales: sedentarismo, técnicas deportivas erróneas, malos hábitos posturales, estrés, consumo de sustancias tóxicas…

La cirugía es una opción raramente indicada en el dolor lumbar pero es un tratamiento al que muchos recurren por desconocer los beneficios del tratamiento conservador.